• Jamy

El 1ro de enero me sentí como un completo fracaso.

Siempre vemos la llegada de otro año como una oportunidad para cumplir nuestros sueños, pensamos: ¡borrón y cuenta nueva!

Pero al despertar el 1ro de enero nos encontramos de nuevo frente a las cosas que dejamos por hacer, los problemas no se resolvieron por un simple cambio de fecha y lo que no terminamos en el año viejo… pues habrá que terminarlo en el nuevo.

Y entonces, haciendo una evaluación de cómo fue el año pasado, viendo el montón de cosas que aún quedan por hacer, el estrés vuelve a subir y hasta llegan unas preguntas a la mente: ¿será que sigo haciendo lo que he hecho hasta ahora? si no fui capaz de terminar lo que tenía que hacer el año pasado, ¿cómo puedo pensar poderlo hacer este año? ¿De verdad tengo las capacidades de hacer lo que hago o solo es un cuento que me he contado y me he creído en estos años?

Así es, el 1ro de enero me sentí como un completo fracaso.

He puesto tanta dedicación en crear mi música, en realizar mis diseños y sin embargo no veía ninguna validación. "Si la gente no escucha mi música, entonces por qué hacerla? Me repetía una y otra vez.

Pasé varios días en cama con fiebre a causa de un virus (no, no era covid, ¡frescos!) y el hecho de estar encerrada no ayudaba a mi situación mental, estaba lista para dejarlo todo.

Pero recibí una lección que no me esperaba:

Estaba contratada para cantar en el cumpleaños de una señora, que celebró nada más y nada menos que 100 años.

Ahí llegué con mis otras amigas y colegas cantantes y empezamos a formar el alboroto 🤪🤪🤪

El volver a cantar y conectarme con una audiencia me llenó de nuevo el alma, aunque en mi cabeza seguían rondando las mismas preguntas.

Al cabo del rato, la cumpleañera comienza a cantar y a bailar, celebrando su vida de la forma más linda: rodeada de familia, amigos y música y en mi cabeza las preguntas comenzaban a tomar una forma diferente y es que al admirar a esa linda señora no podía hacer otra cosa que decirme ¿pero por qué te complicas tanto la vida sola?

Al terminar nuestra presentación, mientras organizábamos el equipo, se fueron acercando invitados de la fiesta, personas conocidas y no, quienes quedaron alucinados por la calidad y la gracia de nuestras voces y nuestra música.

Al saludar, el saludo de casi todas las personas fue: nos vemos pronto y estamos pendientes de tu nueva música.

Ahí me di cuenta del poder de nuestro impacto a tan pequeña escala, me abrió los ojos a por qué no debía renunciar y por qué tengo que seguir trabajando para hacer realidad mi sueño.

Por eso lo estoy dando todo para que podamos construir juntos un NUEVO álbum, hecho de canciones que llegan al alma de quienes las escuchan.

Y sí, es cierto, Año Nuevo no significa borrón y cuenta nueva, pero sí es un momento para reflexionar y darnos cuenta si estamos siguiendo el camino que queremos o si debemos cambiar, teniendo en cuenta que para el cambio y los nuevos propósitos no necesitamos esperar hasta el próximo año, mes o semana, el cambio lo podemos hacer exactamente en el momento en que queramos.

¡Feliz año lunáticos!

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